domingo, 3 de abril de 2016

Sueños de papel

Escrito a partir del tema "El sueño". Por Santiago.
 
 
 
- Último llamado para el vuelo 7509 con destino a la ciudad de París.
 
Corro tan rápido como lo permiten mis piernas. En el pasaje que sostiene mi mano derecha se lee encerrado entre un círculo hecho con lapicero “gate 34”. Con mi mano izquierda arrastro una maleta negra cuya agarradera me llega a las rodillas y tengo que agacharme para poderla jalar.
 
Los pantalones se me caen, ¡mierda! Se me quedó el cinturón en el control de pasajeros. Arrugo el pasaje de avión al tiempo que pego un pequeño salto y me subo el pantalón sin detener mi carrera.
 
-A continuación procederemos a cerrar las puertas. Gracias por preferir volar con nosotros.
 
Comienzo a sudar como un cerdo. No puede ser que todas estas carreras hayan sido para nada. ¡Tengo que alcanzar a montarme en ese avión!
 
27, 28, 29…Ya alcanzo a ver a las azafatas que comienzan a recoger papeles y organizar el stand de la puerta 34.
 
En solo unos segundos pasan por mi cabeza los últimos meses.
 
Señor Ricardo, usted ha sido el feliz ganador de nuestro concurso y recibirá un viaje todo pago a la ciudad de París. Allí podrá sentarse en la cafetería donde Ernest Hemingway escribió su primera novela. Recuerde tener su pasaporte y visa al día, nosotros le haremos llegar los tiquetes aéreos a su correo. ¡Felicitaciones!
 
Buenos días señor Ricardo, pase a la taquilla y cancele por favor el valor indicado en el recibo. Posterior a esto, puede reclamar su pasaporte dentro de una semana.
 
Qué pena señor Ricardo, su pasaporte aún no se encuentra listo, pero le prometo que para la otra semana se lo enviaremos a su casa sin ningún costo adicional. Deme por favor su dirección y un número de contacto.
 
Mijo, ¿ya empacó todo lo del viaje? Recuerde llevar bloqueador solar que las temperaturas por allá son muy altas y no quiero que me le vaya a dar un cáncer de piel. No se le olvide nada de aseo: cepillo de dientes, crema dental, desodorante, talco, loción…
 
Joven, el conductor del bus de adelante me dice que es un derrumbe y el trancón puede demorarse varias horas mientras liberan la vía. Si usted desea puedo dar la vuelta por el otro lado y estamos allá en 45 minutos, pero eso sí, le cobro otros veinte mil pesos.
 
Buenos días señor Ricardo. Le devuelvo su cédula y su pasaporte. Le voy a marcar su tiquete para que no se le olvide la puerta de embarque, es la 34. Feliz viaje y corra para que no se le vaya el avión.
32, 33…¡34!
 
-Buenos días…Yo viajo en este vuelo…Déjeme entrar por favor…
 
-Lo siento mucho joven, las puertas del avión ya se han cerrado y no podemos dejar embarcar a nadie más. Por favor diríjase a las oficinas de nuestra aerolínea para mirar qué se puede hacer, pero por lo que veo, su tiquete es de clase económica y en las políticas de nuestra empresa, estos tiquetes no son reembolsables.
 
-Pero usted no entiende, el concurso, las vueltas, el derrumbe, Hemingway…¡Mi sueño!
 
-Lo siento mucho, pero mientras unos sueñan, otros vuelan, así es la vida. Fue lo último que dijo la azafata antes de cerrar la puerta. Mientras tanto, el vuelo 7509 despegaba rumbo a París.

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