"No me des explicaciones"
replicó, alterado el padre,
respondiéndole a una madre
que con sus conversaciones
ofrecía soluciones
a su metida de pata.
"Ya la ira me arrebata"
dijo el padre emocionado.
Fue al instante reprochado
por su escenita barata.
"No me vengas con bobadas
que yo a ti ya no te creo"
dijo ella en tono feo
para dar bien la estocada.
"Ya no quiero saber nada
de tus cuadros de escritores...
ya se han ido tres amores
pretendientes de mi hija
cada vez que no te fijas
dónde cuelgas tus señores".
El combate así siguió
algo más de un par de meses...
rechazaron 3 franceses
(sin contar el que escapó)
Y el amor nunca llegó
al hogar de los retratos.
Se casó primero el gato
con un perro juguetón,
y la hija de Peplov
agotó sus candidatos.
Dice el cuento que hubo un día
(ya la niña con cincuenta)
que pasó una gran tormenta
por el bosque en que vivía.
Nunca más se le vería.
Lo que cuenta la leyenda
es que Nata en una venda
envolvió sus tiernos ojos,
y entregóse con arrojo
a la lluvia como ofrenda.
03/04/2016

No hay comentarios:
Publicar un comentario