domingo, 3 de abril de 2016

Sin nada

Escrito a partir del tema "Un gancho de grapadora". Por Sara.
 
 
 
Era domingo. Despuntaba el sol sobre la estación. Ya pronto eran las 11. El tren se pondría en movimiento en 15 minutos. Por los parlantes salía una voz femenina. Llamaba a los pasajeros con destino a P.
 
Él llevaba una chaqueta café. Ella un vestido de margaritas. Él tenía los papeles en la mano. Ella no llevaba nada. Él se acerca a la taquilla. La mujer de la cabina le recibe el pasaporte. Grapa el tiquete al recibo de pago. Lo hace mal. Se pincha el dedo. Sangra. Debe repetir el proceso. Ella está impaciente. No imaginó que sus últimos minutos juntos serían así. Viendo como una mujer seca la sangre con una servilleta.
 
Vuelven a la posición inicial. Muchos pasajeros les pasan por el lado. Cada uno con ideas y planes en la cabeza. En cambio en sus mentes no hay nada más que este momento. Ya han pensado demasiado antes de hoy. Ahora todo está en pausa. Ella le mira los lunares del brazo. Él le acomoda el cabello. Ella no quiere levantar la mirada. Ya son muchas noches en vela y se le nota en los ojos. Quiere descifrar que piensa él pero hay mucho ruido afuera.
 
Los pasajeros se ponen en fila junto al vagón. Es la última llamada. Ella inhala profundo. Aquí no hay comas ni puntos seguidos. Aquí no hay suspiros que permitan evadir el mundo. El mundo es ahora y ella lo sabe. El mundo es ese tren a punto de arrancar. Ya no hay tiempo para decir lo que se calló. Ahora a echar a suertes que él entienda su mirada. Vencen el miedo. Se miran. Se entienden. Se aman.
 
Él pone sus brazos alrededor de su cintura. A ella le gusta como encaja perfecto su cabeza bajo la de él. Ella no quiere exhalar. No quiere empapar la chaqueta. Él le da un beso en la frente. Ella le recibe el mundo. Él parte hacia el vagón. Muestra el tiquete y lo guarda. Ella da media vuelta. Él ya no alcanza a ver su cara. Él no tiene nada en las manos. Ella se va con él en el alma.

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