domingo, 3 de abril de 2016

Sin darse cuenta

Escrito a partir del tema "La memoria". Por Sara.
 
 
 
Tal vez nos conocimos tarde, pero le prometí un “siempre” que se me salía por los ojos, le di toda la esperanza, la alegría prematura y los sueños que aparecían incluso antes de quedarme dormida cuando lo veía mirando al techo con los ojos perdidos.
 
Le di mis silencios, mis arpegios una y otra vez para que los aprendiera y algún día pudiera tocarlos conmigo. Los susurros en la cama los domingos por la tarde, llenos de palabras inentendibles acerca de lo bonito que sería el mar. Las caricias que sentía sin tocarlo y mi compañía todas las mañanas para que él tomara el tren.
 
Le juré todos los días que ninguna otra voz me enloquecería como la suya y que sus labios serían los únicos que se abrazarían con los míos, que solo en sus manos encontraría alivio y en sus ojos, que parecían cristal, la profundidad que a veces le hace falta a la vida misma.
 
Y aunque los años nos hicieran viejos yo seguiría saltando en los charcos y sacándole lágrimas por las cosquillas los sábados cuando se levantara tarde, para que por un momento él se sintiera medianamente feliz o por lo menos escuchara una carcajada. Yo seguiría bailando encima de la cama, intentando ser lo más diestra posible, y a pesar de mis arrugas, las sonrisas cerquita de la nuca no faltarían.
 
Vencí al tiempo, a las crisis de dinero, los gritos ahogados, las lágrimas sobre la almohada, los viajes fallidos y la alcancía vacía. A las horas sin hablar, la pronunciación equivocada de mi nombre, la cena fría y hasta las ganas de vivir una época distinta. Soporté los rumores de los vecinos, su amor/odio por nosotros y esa pregunta constante por mi felicidad en las reuniones familiares.
No importaba, éramos felices así nadie lo viera. Éramos felices, así cada día tuviese que recordarle que mi “para siempre” era a su lado, que las horas sin hablar no se hacían eternas, que no hacía falta conocer el mar… Éramos felices o yo era feliz, así tuviese que recordarme que él me amaba sin darse cuenta.

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